Pero el fútbol se siguió practicando en las numerosas escuelas de la ciudad que habían sido establecidas por los inmigrantes ingleses. Si Buenos Aires era el centro de las actividades británicas en Iberoamérica ya desde fines de la época colonial, los inversores y comerciantes británicos se asentaron también en muchos otros países del continente a lo largo del siglo XIX. Por eso, no es sorprendente que el fútbol se expandiera rápidamente. En el mismo altiplano boliviano se fundó en 1886 un club de fútbol denominado Oruro Rev27-01 21/8/07 12:27 Página 87 88 Stefan Rinke Royal Club. En los países vecinos, las fundaciones de clubes tampoco se hicieron esperar.3 Pocos años después, las primeras ligas iniciaron torneos regulares en Argentina (1891) y en Chile (1895) (Taylor 1998: 18-19). Resulta interesante y sorprendente en vista de las fuertes influencias inglesas que los inicios del fútbol en Brasil hayan sido más tardíos. El primer partido documentado se realizó allí en 1894 (Mason 1995: 10). En la fase inicial, los nuevos clubes de fútbol eran exclusivamente para ingleses. Así, por ejemplo, el Central Uruguay Railway Cricket Club, del cual en 1913 surgiría el famoso Club Atlético Peñarol de Montevideo, aceptaba sólo personas de ascendencia inglesa, ya que se pensaba que sólo ellas podían satisfacer el ideal de un caballero inglés (Santa Cruz 1995: 34). El deporte inglés era atractivo para los hijos jóvenes de las elites latinoamericanas formados en el extranjero porque se lo vinculaba con el prestigio de una poderosa potencia mundial, con el cual pretendían adornarse a sí mismos. Además, a ojos de los primeros futbolistas que se expresaron al respecto, el fútbol se presentaba como una actividad moderna y hasta como parte de un “programa internacional de educación”, como quedó registrado en una resolución de la World Federation of Education Associations de agosto de 1927 en Toronto (Mason 1995: 32). Se trataba de un programa que con el correr del tiempo iría alcanzando clases sociales cada vez más amplias. En todo caso prevalecía la concepción de que el tipo inglés de habilidad corporal con la pelota superaba todo lo que Latinoamérica tenía para ofrecer en juegos. El filántropo, jurista y funcionario de deporte chileno José A. Alfonso escribió en 1901: [...] Nuestros juegos nacionales nada valen en comparación con los clásicos juegos ingleses, “foot-ball”, “cricket”, etc. Están estos últimos admirablemente dispuestos para que, mediante ellos, surjan lozanas en los jóvenes no solamente condiciones de virilidad física, sino también cualidades morales inapreciables (Santa Cruz 1995: 16). A partir de 1904 los equipos ingleses hicieron giras por Sudamérica para ganar dinero aprovechando la pausa de invierno. Los partidos con los equipos locales se transformaron en una gran atracción de público. Estos equipos ingleses eran ya en parte profesionales y, en consecuencia, ganaron muchas veces por mucha diferencia, aunque con el tiempo la distancia se fue reduciendo. Muchos términos del inglés se incorporaron a las variantes latinoamericanas del español y portugués. ¿Se trataba entonces de una “penetración pacífica”? Esta idea se contradice con el hecho de que el proceso de criollización del fútbol se inició muy temprano. En las sociedades de fuerte inmigración era por lo general casi imposible mantener la separación por nacionalidad, de modo que los elitistas clubes ingleses pronto permitieron el ingreso de los grupos de latinoamericanos socialmente cercanos a ellos. Además, los latinoamericanos aficionados al deporte crearon clubes de fútbol propios que imitaban el ideal inglés.
domingo, 1 de mayo de 2016
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pricipio del futbol en latino America
Pero el fútbol se siguió practicando en las numerosas escuelas de la ciudad que habían sido establecidas por los inmigrantes ingleses. Si Buenos Aires era el centro de las actividades británicas en Iberoamérica ya desde fines de la época colonial, los inversores y comerciantes británicos se asentaron también en muchos otros países del continente a lo largo del siglo XIX. Por eso, no es sorprendente que el fútbol se expandiera rápidamente. En el mismo altiplano boliviano se fundó en 1886 un club de fútbol denominado Oruro Rev27-01 21/8/07 12:27 Página 87 88 Stefan Rinke Royal Club. En los países vecinos, las fundaciones de clubes tampoco se hicieron esperar.3 Pocos años después, las primeras ligas iniciaron torneos regulares en Argentina (1891) y en Chile (1895) (Taylor 1998: 18-19). Resulta interesante y sorprendente en vista de las fuertes influencias inglesas que los inicios del fútbol en Brasil hayan sido más tardíos. El primer partido documentado se realizó allí en 1894 (Mason 1995: 10). En la fase inicial, los nuevos clubes de fútbol eran exclusivamente para ingleses. Así, por ejemplo, el Central Uruguay Railway Cricket Club, del cual en 1913 surgiría el famoso Club Atlético Peñarol de Montevideo, aceptaba sólo personas de ascendencia inglesa, ya que se pensaba que sólo ellas podían satisfacer el ideal de un caballero inglés (Santa Cruz 1995: 34). El deporte inglés era atractivo para los hijos jóvenes de las elites latinoamericanas formados en el extranjero porque se lo vinculaba con el prestigio de una poderosa potencia mundial, con el cual pretendían adornarse a sí mismos. Además, a ojos de los primeros futbolistas que se expresaron al respecto, el fútbol se presentaba como una actividad moderna y hasta como parte de un “programa internacional de educación”, como quedó registrado en una resolución de la World Federation of Education Associations de agosto de 1927 en Toronto (Mason 1995: 32). Se trataba de un programa que con el correr del tiempo iría alcanzando clases sociales cada vez más amplias. En todo caso prevalecía la concepción de que el tipo inglés de habilidad corporal con la pelota superaba todo lo que Latinoamérica tenía para ofrecer en juegos. El filántropo, jurista y funcionario de deporte chileno José A. Alfonso escribió en 1901: [...] Nuestros juegos nacionales nada valen en comparación con los clásicos juegos ingleses, “foot-ball”, “cricket”, etc. Están estos últimos admirablemente dispuestos para que, mediante ellos, surjan lozanas en los jóvenes no solamente condiciones de virilidad física, sino también cualidades morales inapreciables (Santa Cruz 1995: 16). A partir de 1904 los equipos ingleses hicieron giras por Sudamérica para ganar dinero aprovechando la pausa de invierno. Los partidos con los equipos locales se transformaron en una gran atracción de público. Estos equipos ingleses eran ya en parte profesionales y, en consecuencia, ganaron muchas veces por mucha diferencia, aunque con el tiempo la distancia se fue reduciendo. Muchos términos del inglés se incorporaron a las variantes latinoamericanas del español y portugués. ¿Se trataba entonces de una “penetración pacífica”? Esta idea se contradice con el hecho de que el proceso de criollización del fútbol se inició muy temprano. En las sociedades de fuerte inmigración era por lo general casi imposible mantener la separación por nacionalidad, de modo que los elitistas clubes ingleses pronto permitieron el ingreso de los grupos de latinoamericanos socialmente cercanos a ellos. Además, los latinoamericanos aficionados al deporte crearon clubes de fútbol propios que imitaban el ideal inglés.






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